Menuda tarde me pasé ayer, ¡pero mereció la pena! Por fin tengo el equipo limometálico completo para mis dos gladiadores. Sólo me falta reunir un buen puñado de limogotas para convertirlo en el vestuario metalíquido. Me costó sudar, pero mucho menos de lo que yo pensaba. En mi vieja partida de la versión japonesa nunca llegué a tener ni siquiera una pieza, y mira que lo intenté. ¿Qué ha cambiado en esta ocasión? Bueno, la verdad es que hay truco.Lo primero de todo y más importante, que en esta ocasión tengo el famoso Kawasaki Locker map (4 cofres tipo S y 6 tipo A). El equipo limometálico sale en los cofres tipo A, y hay un cofre en la tercera planta del que lo he sacado todo (a este ya le considero MI cofre), aunque eso sí, mezclado con un buen montón de objetos: fragmentos de oricalco, cofres de pandora, elixires de sabio, minimedallas, collares imprudentes, plumas astrales... me los sé todos porque los tengo listados en orden de aparición.
La razón de que haya tardado tan poco en conseguir todo el equipo (por poco me refiero a casi 3 horas) para mis dos gladiadores es sencilla: los cofres azules no son aleatorios. Aunque puede parecerlo a primera vista, en realidad existe un sistema que inventaron los japoneses. Con este sistema listaron todos los drops de los cofres del mapa, aunque no he podido tener acceso a ese listado porque no sé japones. He tenido que utilizar su técnica-truco-exploit, o como queráis llamarlo, para crear mi propio listado.
No temáis. Os explicaré todo con detalle en una próxima entrada. Eso sí, preparaos para lo peor, la cosa no es ni mucho menos fácil ni corta de explicar (o hacer), pero ahorra mucho tiempo. Ahora mismo podría volver a MI cofre y sacaros un escudo limometálico (de esos saqué 4 seguidos) tranquilamente.
Como remate, cansado de repetir siempre el mismo cofre, decidí bajar hasta la planta S9 para darle una oportunidad a los tipo S ¡y mira, tú! En uno de ellos me salió esta bonita lanza: la Lanza Mus, que con algo de alquimia se convertirá en la mejor lanza de todas.
Una tarde productiva.
¡Baramos, prepárate que voy!
